Archivo | septiembre, 2012

Las siete columnas del diseño

24 Sep

Gui Bonsiepe en su texto se centra en la interfaz concepto del diseño. Nos da un panorama en distintas décadas a cerca de cómo se ve y se trabaja el diseño. En los años 50 el discurso del diseño giraba alrededor de conceptos como: Productividad, racionalización, estandarización, cambios que se ha dado debido al cambio de la temática central del diseño proyectual.

La producción industrial funcionó como modelo al cual los teóricos recurrían para diferenciar el diseño de las artes y artes aplicadas. Enfocado al mundo de la producción industrial, el diseño debe aparecer como un maquillador, que posee una capacidad llamada dibujo a mano alzada, sin embargo el diseñador no es lo mismo que el dibujo.

Mas que una concepción que ve al diseñador industrial dando containers para las estructuras técnicas desarrolladas por los ingenieros, puede ser útil proponer un esquema diferenciado desde el punto de vista hermenéutico: el esquema ontológico del diseño.

El esquema ontológico del diseño está compuesto por cuatro dominios:

1)    Un usuario o gente social

2)    Una tarea para cumplir

3)    Una herramienta o artefacto para cumplir esta tarea

4)    Una interfase, que conecta los tres dominios anteriores al cuerpo humano

Y aparece la cuestión de cómo se pueden conectar, hasta formar una unidad, a tres elementos tan heterogéneos: el cuerpo humano, el objetivo de una acción, un artefacto o una información en el ámbito de la acción comunicativa. La conexión entre estos tres campos se produce a través de una interfase.

Una interfase no es un objeto, sino un espacio en el que se articula la interacción entre el cuerpo humano, la herramienta (artefacto) y objeto de la acción. Este es el dominio irrenunciable del diseño; la interfase es el dominio central, al cual el diseñador orienta su atención. A través del diseño de la interfase, él articula el espacio de acción para el usuario.

En los años 60´s la esperanza residía en un diseño industrial alternativo, en una nueva cultura del producto que utiliza las posibilidades proyectuales de la economía planificada con fines sociales.

En los 70´s el tema de la tecnología apropiada irrumpe en el universo del discurso proyectual; se criticó por primera vez la concepción universal de la buena forma y se le dio impulso a un diseño industrial con características específicas para el tercer mundo; además se argumentó sobre la necesidad y la posibilidad de un diseño industrial propio.

En la década de los ochentas resurgió la crítica al racionalismo y al funcionalismo. Las cuestiones concernientes a la relevancia del diseño industrial estaban condenadas al silencio. Discusiones sobre el estilo y la forma dominaron nuevamente, los objetos del diseño ganaban el status de culto. El diseño debía en primer lugar procurar diversión, no se pagaba por un objeto de diseño sino por un estilo de vida que se realizaba a través de objetos con etiqueta.

En los 90´s el debate sobre diseño industrial coloca en primer plano las cuestiones de la compatibilidad ecológica y de la gestión empresarial. Ya no se habla en términos genéricos de desarrollo, sino de desarrollo sostenible. Hoy se habla de un desarrollo autosostenido, lo que puede entenderse como la periferia debe tratar de arreglarse sola, mientras que los países centrales se concentran en su limitado mundo.

El diseño es un dominio sin fundamentos. Para abrir una nueva perspectiva, puede ser útil una reinterpretación del diseño prescindiendo del marco de referencia con sus relativas preocupaciones socio pedagógicas. Estas caracterizaciones que se apartan de las interpretaciones prevalecientes, basadas en conceptos tales como forma, función, estructura, necesidades, que se formulan bajo las siete características sobre el diseño:

1. El diseño es un dominio que se puede manifestar en cualquier área del conocimiento humano o de la acción humana: Ésta primera columna del diseño, lo determina como un dominio de acción humana lo libera del estrecho marco de las profesiones proyéctales con las cuales se asocia generalmente el termino “diseño”, es decir: diseño industrial, diseño gráfico, de interiores, de moda, textil. Sin embargo, existe el peligro de caer en una trampa de las generalizaciones como la de que “Todo es Diseño”. El término “diseño” se refiere a una potencialidad, a la cual cada uno tiene acceso y que se manifiesta en la actividad de inventar nuevas practicas sociales.

En ésta primera columna, coincido con la opinión de Bonsiepe, ya que yo pienso que el diseño es una disciplina que se puede aplicar a cualquier área del conocimiento humano, a cualquier ámbito social, pues posee un campo multidisciplinario. Sin embargo, yo pienso que todo es diseño, desde lo que vemos, hasta algo más abstracto como un pensamiento o una idea. Pues tienen un orden lógico y razonable que nos facilita de cierto modo las situaciones diarias.

2. El diseño esta orientado hacia el futuro. El futuro es el espacio del diseño. El pasado estado esta cerrado para los actos de diseño. El diseño solamente es posible en un estado de ánimo de esperanza. No hay diseño donde reina la resignación en el futuro.

La segunda columna nos habla del futuro, cualquier proyecto de diseño que se emprenda hoy, siempre es pensada para un mañana. Posiblemente existan trabajos de diseño a cerca de un momentos pasado, sin embargo, el diseño siempre estará pensado para lograr una meta, con una finalidad, por ello es ilógico pensar que el diseño esté orientado al pasado o al presente.

3. El diseño se relaciona con la innovación. El acto de diseño introduce algo nuevo en el mundo. Los dos conceptos “innovación” y “diseño” en parte se superponen. Pero hay connotaciones diferentes que no permiten declarar los conceptos como sinónimos.

El diseño –tal como esta interpretado aquí- evoca una manera particular de acción innovadora cuidando de las preocupaciones de una comunidad de usuarios. Obviamente, el diseño sin componente innovadora es una contradicción; pero, la actividad innovadora, que introduce algo nuevo en el mundo, algo que antes no existía, no es la causa suficiente para poder caracterizar el diseño en su plenitud.

El diseño es innovar, hacer las cosas de una manera distinta para obtener resultados diferentes. Algo que se crea desde cero para lograr algo. Innovar: cambiar las cosas

4. El diseño esta conectado con el cuerpo y el espacio, sobre todo con el espacio retinal. Se puede sostener que todo diseño tiene como último destinatario el cuerpo humano. Con respecto a los instrumentos, materiales como inmateriales, el objeto del diseño consiste en conectar los artefactos al cuerpo humano. A este proceso se le llama Acoplamiento estructural.

5. El diseño esta orientado a la acción eficiente. Para poder calificar una acción como eficiente, se debe señalar el dominio y los criterios específicos a evaluar. No tiene sentido hablar de la eficiencia en general, al indicar al mismo tiempo los estándares implícitos, según los cuales un producto es evaluado como eficiente para una acción.

6. El diseño esta lingüísticamente arraigado en el campo de los juicios. en el campo de diseño, se hacen juicios automáticos, insertados en una comunidad lingüística con sus estándares implícitos de evaluación.

Juicio: evaluar – juzgar (sujeto – objeto) – función, expectativas – HEURÍSTICA (experto) – criterios

7. El diseño enfoca la interacción entre usuario y artefacto. El dominio del diseño es el dominio de la interfase. La interfase es el tema central del diseño. El dominio de la interfase permite hacer visible la fundamental diferencia entre ingeniería y diseño, entendidos como términos para diferentes actividades proyéctales. El diseñador esta interesado en fenómenos tales como uso y funcionalidad de uso.

Por lo tanto, la interfase hace posible la acción eficaz. Una interfaz es el dominio central a la cual el usuario presta mayor atención. No hay forma de conocer el mundo más que a través de una interfaz, como un mediador entre un objeto, una acción y el cuerpo humano. Una interfaz es algo que está entre nosotros y un objeto.

Bonsipe propone el proceso como un método, y nos dice que el ámbito del diseño es el ámbito de la interacción y la interpretación.

El artefacto es la información, sin embargo ¿Cómo la das?

“De la transparencia del mensaje a la opacidad del discurso”

6 Sep

MARTIN-BARBERO, Jesús.

Una lectura complicada, en pocas palabras habla sobre las teorías de la comunicación, la doble comunicación, la ecología cultural, el discurso, el poder y los medios de comunicación. Es una crítica a la lingüística y a la semiótica.

En la primera parte de la lectura, Barbero hace muchas referencias a Saussure. También nos dice que no existe sujeto sin objeto, y por lo contrario, tampoco existe objeto sin sujeto.

Frente al idealismo -discurso sin materia, sin objeto- frente al materialismo –discurso sin sujeto- planteamos el discurso práctica: lugar en que la lengua se carga y es cargada de historia y de pulsión.

La doble Articulación de la que nos habla Barbero citando a Saussure, nos dice que en el lenguaje escrito que el signo no es la “a” por si misma, sino que primero pasa por una imagen fonética que al representar sonidos te refiere en primer lugar a un objeto; es decir, se obtiene de primera instancia una imagen fonética y luego el objeto visual.

A lo que Barbero se refiere es a la imposibilidad de reducir el discurso a lo lingüístico. El planteamiento tiene como base una doble sospecha bien antigua, la de que el lenguaje no dice lo que dice, y la de que el decir no solo se limita al habla; sino que por el contrario, el lenguaje dice más de lo que cree decir y que muchas cosas hablan aunque no sean lenguaje.

Por ello no se debe analizar el texto por el texto, existen también los signos simbólicos, lo que está pero no se ve, solamente se percibe.

El discurso se construye en los medios. Los medios nos dicen desde dentro, nos moldean y nos oprimen. La mass media nos bombardea todos los días y a todas horas con mensajes; sin embargo, no nos podemos dejar llevar por los medios de comunicación si antes no nos lo creemos desde nuestro yo interno, así que si nosotros no lo creemos entonces somos inmunes al bombardeo de información diario.

Solo nos queda una pregunta… ¿Qué, de todo lo que nos bombardean, es realmente cierto e importante para nosotros?

Barbero cita a  Barthes cuando dice que “…no vemos el poder que hay en la lengua porque olvidamos que toda lengua es una clasificación, y que toda clasificación oprime  menos por lo que no permite decir que por lo que obliga a decir”.

Existe una lucha por tener el discurso dominante, pues el discurso es poder y como cualquier tipo de poder, tiene consecuencias sociales; y es que como dice Barbero en el texto: “No cualquiera tiene derecho a hablar, no todos pueden hablar de todo.” Y es que como ha pasado en muchos momentos históricos, solamente los que tienen un buen discurso tienen poder, pero me surge una pregunta: ¿Un discurso puede dar poder o el poder se plasma en el discurso?

La verdad es que los dos van de la mano, un buen discurso puede hacer que todos participen en la producción y circulación de un mensaje, pero dándole el poder solamente a algunos pocos.

El discurso es poder, lugar de una lucha específica por el poder. Y esa lucha forma parte de sus condiciones de producción y de circulación. De manera que estudiar las reglas de engendramiento de lo discursivo es estudiar reglas y relaciones de poder.

La mejor prueba de ello es que el poder ha reclamado siempre el control del lenguaje y los discursos. No hay sociedad, por más pequeña que sea, que no reglamente la producción y distribución de los discursos.

El poder explota la falsa neutralidad del discurso lo que es el resultado de un tratamiento lógico-formal; la formalidad del deseo lleva más lejos al minar la mascarada de la “objetividad” del lenguaje sin sujeto.

La producción de los discursos deja de ser inocente y apela a una reflexión crítica. Los medios reproducen el discurso dominante para captar la atención del receptor del mensaje y al mismo tiempo desviarle de lo que debe de ser el discurso inicialmente predominante pero minimizado por la mas-mediación a favor del poder. Es inevitable pensar que los medios de la comunicación nos “lavan el cerebro” para conservar el poder, por ello es ilógico decir que los discursos que nos transmiten los medios de comunicación no tienen otra finalidad mas que la de informar.

En cuanto a la producción circulación y consumo al que se refiere Barbero, se puede decir que establece relaciones no mecánicas entre los diferentes niveles de proceso comunicativa de la producción de los discursos como propiedad de los medios, lo que conlleva a una exigencia de replantear, no solamente las respuestas, sino cómo se deben formular los problemas.

Barbero nos habla también sobre la cuestión del deseo. Dice que es el psicoanálisis el que ha planteado la cuestión del deseo, el que está radicalmente articulado a la fe de lo simbólico, a la cultura de cada individuo, ya forma parte de su constitución.

Sin embargo ha sido necesario un replanteamiento del concepto de “ideología” pues ha servido al mantenimiento de la oposición funcionalista entre información y significación, entre conocimiento y deseo. Surge entonces el concepto del “yo” que no es más que el reconocimiento de mi ideología, lo que llevo, lo que soy.

En cuanto al imaginario, el psicoanálisis ha demostrado que es parte integrante de lo real puesto que es parte constitutiva de la materia misma del sentido que lo real tiene para los hombres. El imaginario no es sólo aquello de que se trata un discurso, sino aquello de lo que está hecho.

Antes de que sea codificado por la lengua en palabras-signos, lo simbólico ya ha moldeado el deseo humano inscribiendo sus rasgos en el imaginario. El imaginario colectivo es la materia prima con la que los medios de comunicación trabajan. Los medios como lo mencioné antes nos “lavan el cerebro” y nos hacen creer justo lo que ellos quieren que creamos, lo que les conviene en ese momento, inventan historias para llamar nuestra atención y desviarnos de las situaciones que se están dando en ese momento y que son las que realmente podrían repercutir en nuestro entorno. Un claro ejemplo sería la situación de la supuesta influencia que se dio al mismo tiempo en la que se legalizó la marihuana, y de lo que nadie se enteró en ese momentos hasta que pasó toda la “epidemia” así que nadie pudo dar su opinión o argumentar algo, porque estaban tan espantados con no contagiarse de la “enfermedad mortal”.

Barbero cita a Balzae y nos dice que “El público puede creer que hay varios periódicos, pero en definitiva solo hay uno.” La racionalidad de la lógica mercantil marca la producción y la circulación de las noticias. Volvemos a lo mismo, aquellos que tienen el poder deciden qué es la información con la que nos van a bombardear y cuál es la que les conviene mantener en “secreto”.

Y es que en manos de la autoridad la información se transforma automáticamente en propaganda. Sólo dejada en manos de los particulares la información es libre y por lo tanto veraz.

La comunicación de noticias, el mercado de la información, se describe como necesidad consustancial de un hombre. Es la forma del mito suplantando la historia e imponiendo sin sentido, es la forma – mercancía vaciando lo real de su substancia de trabajo y cifrándolo como valor para el mercado. La información de vuelve un producto comercial, con el que se pretende hacer más ricos a los ricos, a los poderosos.

La prensa demuestra cada día que el sentido no existe sin la forma y que toda forma es una imposición de sentido. No hay formas neutras ni universales. Hoy la ideología es no sólo la forma sino la materia prima de la información.

Cada persona percibe de manera diferente su entorno, incluso un color puede ser percibido de distintas maneras por la misma persona, y esto no esta mal, sin embargo debemos tener cuidado al momento de expresar o plasmar un sentimiento, la información, pues lo que significa para mi no necesariamente es lo mismo para las demás personas.

Yo creo que el poder dicta el discurso y con ello se mantiene en el poder, pero como decía Barbero, somos inmunes al bombardeo de información de los medios si no nos lo creemos desde dentro, en conjunto con nuestra ideología y nuestro entorno, las experiencias y el conocimiento son lo que nos hacen aprender y darnos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor.